La palabra "microbiota" se ha colado en las conversaciones sobre salud, y con ella los probióticos. Pero la etiqueta de un buen probiótico está llena de tecnicismos. Vamos a traducirlos.
Qué son las UFC
UFC significa Unidades Formadoras de Colonias: es la forma de medir cuántos microorganismos vivos aporta cada dosis. Aquí hay un detalle que marca la diferencia entre marcas: lo importante no es cuántas UFC hay en el momento de fabricar, sino cuántas se garantizan hasta el final de la vida útil del producto, porque los cultivos vivos pierden viabilidad con el tiempo.
La importancia de la cepa
No basta con leer "Lactobacillus". Dentro de una misma especie hay muchas cepas, y se comportan de forma distinta. Por eso las mejores fórmulas identifican la cepa con su código concreto (por ejemplo, LA-5 o LGG). Cuantas más cepas bien identificadas, más completa suele ser la fórmula.
Probióticos y prebióticos
Muchos productos añaden prebióticos como la inulina o los fructooligosacáridos (FOS). No son bacterias: son la fibra que sirve de alimento a los microorganismos. Y algunas fórmulas incluyen enzimas digestivas como la bromelaína o la papaína.
Cómo tomarlos
Suelen tomarse una vez al día, y muchas cepas ya no necesitan refrigeración. Si estás con antibióticos, conviene separarlos al menos dos horas. Y si estás inmunodeprimido o sigues un tratamiento serio, consulta antes con tu médico.
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.




