Ashwagandha y adaptógenos: qué son y qué debes saber

La ashwagandha ha pasado de ser una desconocida a aparecer en medio internet en apenas unos años. Detrás de la moda hay una planta con miles de años de historia. Vale la pena conocerla bien, incluidas sus precauciones.

Una planta central del ayurveda

La ashwagandha (Withania somnifera) es una de las plantas más importantes del ayurveda, la medicina tradicional india. Su nombre en sánscrito significa "olor a caballo", en parte por el aroma de la raíz fresca y en parte porque la tradición le atribuía la fuerza del animal. Se la conoce también como ginseng indio, aunque no tiene parentesco botánico con el ginseng.

Qué es un adaptógeno

Ashwagandha, ródiola o eleuterococo se agrupan bajo la etiqueta de "adaptógenos", un término acuñado por la investigación rusa del siglo XX para plantas que la tradición asocia a las épocas de mayor exigencia. Conviene tomarlo como lo que es —una categoría tradicional— ya que sus alegaciones se encuentran pendientes de evaluación europea.

La titulación importa

Si te fijas en las etiquetas, verás porcentajes como "5% de withanólidos". Los withanólidos son los compuestos de referencia de la planta, y que un producto declare su titulación permite saber cuánto aporta realmente, no solo cuántos miligramos de polvo lleva.

Precauciones que no debes ignorar

Se han notificado casos de afectación hepática asociados a complementos de ashwagandha, así que conviene suspender su uso y consultar a un médico ante señales como ictericia, orina oscura o cansancio inusual. No está indicada en personas con enfermedad hepática, tiroidea o autoinmune, y no debe consumirse durante el embarazo ni la lactancia. Puede producir somnolencia.

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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.

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