"Toma más fibra" es de los consejos de salud más repetidos, pero rara vez se explica que hay muchos tipos de fibra y que no hacen lo mismo. Vamos a poner orden.
Fibras solubles que absorben agua
El glucomanano (de la raíz de konjac) y el psyllium (la cutícula de la semilla de Plantago) son fibras solubles con una enorme capacidad de absorber agua y formar gel. El glucomanano, además, cuenta con una declaración autorizada: contribuye a la pérdida de peso en el marco de una dieta baja en calorías (con 3 g diarios repartidos antes de las comidas y con abundante agua).
Prebióticos: alimento para tu flora
La inulina y los fructooligosacáridos (FOS) son fibras prebióticas: sirven de alimento a los microorganismos beneficiosos del intestino. Suelen acompañar a otros ingredientes en fórmulas pensadas para el confort digestivo.
Las plantas de acción rápida
Aparte están las plantas de acción laxante como el sen o la frángula, ricas en senósidos. Son eficaces, pero de uso puntual: no deben tomarse más de una semana seguida, porque el uso prolongado puede generar dependencia y pérdida de potasio.
Cómo tomarlas con seguridad
Con cualquier fibra, la regla de oro es beber abundante agua. El glucomanano, en concreto, debe tomarse siempre con mucho líquido para que llegue bien al estómago, y no está indicado en personas con dificultad para tragar. Separa la fibra al menos dos horas de cualquier medicación, porque puede reducir su absorción.
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.




