El omega 3 es probablemente el complemento más recomendado del mundo, y también uno de los peor entendidos. La clave está en tres siglas: EPA, DHA y ALA. Entenderlas te ahorra la mitad de las dudas delante de la estantería.
Qué dice la ciencia
El EPA y el DHA son los dos ácidos grasos omega 3 con declaraciones autorizadas por la EFSA. Juntos contribuyen al funcionamiento normal del corazón (con 250 mg diarios). El DHA, además, contribuye al mantenimiento del funcionamiento normal del cerebro y de la visión en condiciones normales. Y el ALA —el omega 3 de las plantas— contribuye al mantenimiento de niveles normales de colesterol en sangre (con 2 g diarios).
Omega 3 de pescado
Es la fuente clásica y la más concentrada en EPA y DHA directamente aprovechables. Procede de pescado azul, y lo importante es que el aceite esté destilado molecularmente para eliminar metales pesados. Su único inconveniente histórico, el sabor a pescado, se resuelve con perlas de buena calidad.
Omega 3 vegetal
Aquí está el dato que sorprende: el pez no fabrica el DHA, lo acumula comiendo microalgas. El omega 3 vegetal parte directamente de esa fuente original, a menudo combinada con aceite de lino (rico en ALA). Es la opción para dietas veganas, no deja sabor a pescado y evita los contaminantes de los peces grandes.
Entonces, ¿cuál elijo?
Si buscas la máxima concentración de EPA y DHA y no te importa el origen animal, el de pescado es la referencia. Si sigues una dieta vegana, buscas evitar el sabor a pescado o te preocupan los metales pesados, el vegetal de microalga cumple perfectamente. En ambos casos, conviene consultar con el médico si tomas anticoagulantes.
Productos relacionados
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable.




